La mujer del camino
Una noche del año 1934, una pareja había ido a divertirse. En aquella época comenzaban a ponerse de moda los salones de baile, y Aguascalientes no era la excepción, a pesar de que se encontraba muy lejos de la capital del país.
Esa misma noche, la joven discutió con su novio y decidió volver a casa sola, pensando que con algún aventón podría lograrlo. Sin embargo, fue atropellada por un automóvil. Como nadie la reclamó ni sabía su nombre —al parecer no tenía familia—, la gente comenzó a llamarla simplemente “la mujer del cementerio”, pues su fantasma comenzó a aparecerse cinco años después de haber fallecido.
Varios automovilistas dijeron haber visto a una mujer vestida de blanco que pedía ser llevada lejos del cementerio. Luego, según cuentan, se desvanecía poco a poco. Quienes llegaron a subirla a su automóvil relatan que la mujer era algo diferente, aunque no sabían explicar exactamente por qué.
Creo que la versión más interesante, la que convirtió esta historia en leyenda, fue la de don Pedro. Él viajaba en su automóvil con su esposa y sus dos hijos. Recuerdan que circulaban cerca de la medianoche cuando, de pronto, vieron a una mujer vestida de blanco que les hacía señas para que se detuvieran.
Cuando lo hicieron, el señor pidió a sus hijos que se recorrieran para que la mujer pudiera subir. Como el coche era de dos puertas, la esposa tuvo que bajarse para permitir que la joven pasara a la parte trasera. Una vez que todos estaban en el vehículo, continuaron el camino.
Ellos recuerdan que llevaban el autoestéreo a todo volumen y que jamás bajaron la música, situación que parecía no importarle a la mujer, quien hablaba como si no estuvieran ahí. Todos le prestaban algo de atención, aunque confiesan que estaban más interesados en las canciones que escuchaban en la radio.
Cuando el automóvil se acercó a una curva muy pronunciada, la mujer gritó:
—¡Cuidado con la curva!
Todos voltearon desconcertados a verla. Ella afirmó:
—Está arriesgando la vida de su familia.
El conductor redujo la velocidad y el automóvil giró sin peligro. En ese momento, todos se dieron cuenta de que la extraña pasajera había desaparecido.
Tan turbados quedaron que fueron a la caseta de policía más cercana para informar lo sucedido. Allí notaron que los oficiales no se sorprendieron; al contrario, lo tomaron con tranquilidad, como si fuera algo habitual. Fueron ellos quienes confirmaron la leyenda de la dama del camino, pues ya se había manifestado en múltiples ocasiones a otros automovilistas que pasaban por el lugar.
De este modo, la familia de don Pedro comprendió que aquella mujer había intentado advertirles del peligro. También supieron que muchos conductores perdían el control de sus autos en esa curva. Incluso afirmaron que esa misma noche, un poco más adelante, ocurrió un accidente en el que murieron dos personas: una pareja que acababa de casarse.
De ahí surgió el mito de que la dama del camino no tolera la felicidad de las parejas jóvenes. Lo que aún queda en duda es por qué a algunas personas se les manifiesta para bien y a otras no, como ocurrió con la pareja que murió esa misma noche.
Con esto me atrevo a pensar que muchas historias de fantasmas del pasado tienen visos de amores frustrados.