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La Curva del Álamo Llorón
Mi tío Felipe manejaba la ruta de carga entre Puebla y Orizaba por más de veinte años. Conocía cada bache, cada curva y cada puesto de carnitas del camino. Pero había un punto que hasta el más veterano respetaba: la Curva del Álamo Llorón, en el kilómetro 43, justo donde un árbol grande y retorcido parecía inclinarse sobre el asfalto para ver pasar a los autos. La leyenda entre los camioneros era antigua. Decían que hace décadas, un autobús de pasajeros se había despistado allí en una noche de neblina. Murieron varias personas, pero una, una joven mujer que viajaba a ver a su novio, no apareció jamás. Su cuerpo…
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El Guiso de la Tía Chabela
Mi tío abuelo Fermín siempre dijo que la mejor vecina y la peor enemiga podían ser la misma persona. Él y su esposa, mi tía Chabela, vivían felices en su ranchito, hasta que empezaron a prosperar. Sus gallinas ponían más huevos, su milpa daba el mejor elote. Fue entonces cuando la vecina, doña Prudencia, comenzó a cambiar. Dejó de saludar con amabilidad y sus cumplidos sonaban a hiel. Un día, llevó a la casa un guiso de pollo, “para celebrar la buena cosecha”. Mi tía, confiada, lo aceptó. Esa noche, después de cenar, Fermín y Chabela cayeron en un sueño pesado y lleno de pesadillas. Fermín despertó a media noche,…
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La Venganza de las Sombras
Algunos brujos realizan hechizos a gente que los agrede o desprecia. Tal es el caso que nos contó la abuelita Naty, quien dijo que su primer esposo era acosado por una vecina de la localidad que tenía fama de bruja. La señora quería que Don Luis, su esposo, a como diera lugar y al no conseguir que el accediera a sus propuestas, embrujo al hijo del matrimonio. El niño enfermó de momento y por más que lo llevaron con curanderos y con doctores de localidades cercanas al poblado no lograron salvar su vida. La abuelita contó que días antes de morir su hijo, Don Luis y ella venían del doctor,…
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El Abuelo Arcadio
Una vez, mi abuela me contó esta historia sobre mi bisabuelo Arcadio. Él cabalgaba cerca de los campos de maíz, avanzando a paso lento hacia otra ciudad, cuando el amanecer apenas asomaba, alrededor de las cinco de la mañana. Al llegar a un canal rodeado de vegetación, un llanto de bebé rompió el silencio de la madrugada. Sorprendido, se bajó del caballo para buscar al pequeño y pedir ayuda. Entre la maleza lo encontró: un bebé envuelto en una manta. Sin pensarlo mucho, Arcadio lo levantó en brazos y volvió a montar, decidido a llevarlo a la ciudad, donde podría encontrar a alguien que asistiera al niño. Sin embargo, mientras…
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La casa de los susurros
Hace unos meses, me mudé a una vieja casa en las afueras de la ciudad. Siempre había soñado con vivir en una casa con historia, y cuando vi la oportunidad de comprar esta, no lo dudé. Era una construcción del siglo XIX, con techos altos y suelos de madera que crujían con cada paso. La gente del pueblo la llamaba “La Casa de los Susurros”, pero nunca le di importancia a los rumores. La primera noche que pasé allí, fue bastante tranquila. La brisa nocturna se colaba por las rendijas de las ventanas, creando un suave silbido que, lejos de asustarme, me parecía casi acogedor. Me sentí cómodo y satisfecho…
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Encuentro con un Nahual
Hace unos años, decidí hacer un viaje al sur de México para conocer más sobre la cultura y las tradiciones locales. Siempre he sido un amante de las leyendas y el folclore, así que cuando escuché sobre los nahuales, me intrigó profundamente. Los nahuales, según la creencia popular, son seres humanos que tienen la habilidad de transformarse en animales a voluntad. Durante mi estancia en un pequeño pueblo en Oaxaca, conocí a un anciano llamado Don Andrés. Él era conocido en la comunidad como un curandero y sabía mucho sobre las antiguas tradiciones. Una noche, después de ganar su confianza, me contó una historia que jamás olvidaré. Me dijo que,…
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El llanto de la llorona
Hace un par de veranos, decidí visitar a mi familia en un pequeño pueblo en el estado de Michoacán, México. Mis abuelos siempre habían vivido allí, y las historias y leyendas locales eran parte de las conversaciones cotidianas. Una de las leyendas que más me intrigaba era la de La Llorona. Desde niño, había escuchado las aterradoras historias de la mujer que lloraba por sus hijos perdidos, pero siempre lo había considerado un mito. Una noche, después de una cena familiar, mis primos y yo decidimos contar historias de miedo alrededor de una fogata en el patio trasero. La atmósfera era perfecta: la luna llena brillaba en el cielo y…
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La luz azulada
Hace un año, me mudé a una casa antigua en un pequeño pueblo en el sur de México. La casa había pertenecido a un viejo amigo de la familia que había fallecido sin dejar herederos directos, así que la compré a un precio increíblemente bajo. Siempre me había gustado la arquitectura colonial y la historia que emanaban esas paredes. La primera semana transcurrió sin incidentes, y comencé a sentirme cómodo en mi nuevo hogar. Sin embargo, una noche mientras estaba leyendo en la sala, noté una extraña luz parpadeante en el pasillo. Pensé que podría ser un fallo en la instalación eléctrica, así que me levanté para investigar. La luz…
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La parálisis del sueño
Me desperté en la oscuridad, con el corazón palpitando en mi pecho. No podía moverme, ni siquiera un dedo. Intenté gritar, pero no salió ningún sonido. Era como si estuviera atrapado en mi propio cuerpo, una marioneta sin vida. Un terror indescriptible me invadió. La oscuridad de la habitación se volvió opresiva, como si me estuviera aplastando. Sentía una presencia en la habitación, algo invisible y maligno que me observaba desde las sombras. Traté de moverme con desesperación, pero era inútil. Mi cuerpo era una prisión de la que no podía escapar. La angustia crecía en mi pecho, ahogándome en una ola de pánico. De repente, un sonido escalofriante resonó…
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La Señora de la Pared
-¡Mamá! ¡Mamá! La señora de la pared me quiere llevar. Corrió hasta la habitación de su hijo y lo abrazó. -Tranquilo, hijo. Fue solo una pesadilla – Le dijo mientras trataba de calmarlo. -Mira. No hay nadie, ¿ves? El niño aún lloraba y no quería soltarse de su abrazo. -Tranquilo, mi amor. Yo estoy aquí y no voy a dejar que nada malo te pase. Poco a poco se fue calmando. -Mami. ¿Te quedas conmigo esta noche? Sí. Hoy me quedo contigo – Le dijo mientras lo arropaba. Se sentó a sus pies en el borde de la cama y comenzó a cantarle para que se durmiera. A pesar de…